“La edición independiente es una forma de resistencia político cultural” (Entrevista a Leandro Surce, de Kintsugi Editora)

 

¿Cómo y cuándo nace Kintsugi?

Kintsugi Editora nació hace muy poquito, a fines de 2017, con la publicación de “Matar a los testigos”, un bellísimo libro de cuentos de Mirta Ovsejevich. La idea era tratar de capitalizar la experiencia editorial de años anteriores arrancando con un proyecto más sólido desde la concepción.

¿Cuáles son las particularidades de su catálogo?

Diría que apuntamos a que los libros que integran nuestro catálogo de narrativa (que es del que puntualmente me ocupo) partan de una base crítico-lúdica, que cuenten historias que fuercen los límites de la realidad o revelen aspectos poco explorados de ella. Considero, por ejemplo, que libros como “Imagina la felicidad”, de Maumy González, o “Carrusel”, de Enrique Decarli, a pesar de diferenciarse por una infinidad de matices, comparten esa misma raíz común.  

¿Qué colecciones componen dicho catálogo?

Tenemos las siguientes colecciones:

Esteros, de poesía, en la que, entre otros, destacan libros como “La mancha de los días”, de Bárbara Alí, o “El Psicólogo de Dios”, de Jotaele Andrade (una voz realmente sui generis).  

Casandra dixit, de cuentos. No te puedo mentir, estoy particularmente orgulloso de esta colección, pienso que todos los libros que la componen son excelentes. Hace poquito lanzamos “Carrusel”, un libro de 6 cuentos largos de Enrique Decarli. Es una maravilla, como todo lo que leí de Enrique.  

Lilliput, de microrrelatos.  Esta colección es nueva. Tenemos un solo título “Lugares vedados”, de la escritora santafesina Mónica Brasa. Es nuestra punta de lanza. Creo que tiene todo lo que debe tener un buen libro de microficción (género del que estoy perdidamente enamorado hace años).

Molinos gigantes, de novela. Está colección está por inaugurarse (ampliaremos).  

Aleatoria, para “textos fuera de serie”. También está por inaugurarse. Lo que pasó acá es que recibí un libro que me encantó pero que tenía un poquito de cada género. Por si esto llegara a darse nuevo, se me ocurrió abrir un espacio enteramente desprejuiciado, atento a lo inclasificable. Ahora hasta los textos que acaban de romper el jarrón podrán tener un lugarcito en Kintsugi.

¿Por qué editar hoy de manera independiente y autogestiva?

Porque es una forma de resistencia político-cultural. Siempre será de vital importancia luchar contra la concentración de la circulación de la palabra. En su novela 1984, Orwell imaginaba que el progreso de la neolengua (así se llamaba la lengua oficial del régimen totalitario del Gran Hermano) estaría marcado por la eliminación creciente de palabras. Pienso que en lugar de empobrecer nuestros medios expresivos (repetir todos lo mismo como loros), habría que tratar de enriquecerlos. Me parece que sumar nuevas voces es una manera de hacerlo.

¿Cómo es editar en Buenos Aires?

Difícil pero gratificante. Buenos Aires es puro dinamismo pero cuando todo el dinamismo agarra la misma calle a la misma hora estar en el embotellamiento es cualquier cosa menos divertido.

¿A qué lectores apuntan?

Al lector que no muerde el anzuelo azucarado de la gran industria cultural. Al curioso, ese que te consulta, que levanta un libro y lo estudia, que se pone a leer la contratapa o el prólogo.

¿Cómo construyen la relación con los autores?

Para una editorial independiente es fundamental que la relación con los autores sea de tipo cooperativa. Esto es como navegar en un kayak doble: si el escritor y el editor no reman juntos y acompasadamente hacia el mismo lugar, rápidamente se cansan, después se estancan y al final es muy probable que se hundan.   

¿Cómo un texto se convierte en libro?

Primero es un Word. Después una fotocopia anillada (en el mejor de los casos). Después una maqueta de prueba. Después un pdf con subrayados y cuadritos de comentarios. Después es de nuevo una maqueta pero ahora lista para entrar a imprenta. Después una prueba de carne y hueso. Después más retoques… lijar, pulir, lijar, pulir, como en Karate Kid. Después el libro definitivo (es decir, clonable), con ese aroma tan especial que tiene el papel incluido.

¿Dónde circulan los libros de Kintsugi?

Nuestros libros son distribuidos por La Coop (espacio cooperativo que integramos desde hace años). Puntualmente hay un equipo de distribución que trabaja de diez. Los libros se encuentran en todo un circuito de librerías de Capital Federal y Gran Buenos Aires. También están en ese bastión del under situado en el corazón de Almagro (Bulnes 640): La Coop Librería. Y por supuesto, están presentes de modo itinerante porque con La Coop vamos a las Ferias más importantes de todo el país y de la región (Uruguay, Chile, Bolivia, Perú).

¿Qué proyectos tienen para la segunda mitad del 2018?

Si el país no se queda a oscuras antes, para la segunda mitad del 2018 lanzaremos 3 libros. Un libro de poesía que es una locura total (está escrito en tercetos, como la Divina Comedia, y superpoblado de ecos literarios de envergadura) y que se titula, pueden persignarse, “La piel de Judas”. Un trabajo tremendo de Martín Moureu. Para el desarrollo de este proyecto fue fundamental el ojo poético de mi amigo Andrés Alvarado.

También saldrá: “Crónicas de infancia – Filosofía con chicos para grandes y chicos”, de Joaquín Vazquez. Será el primer libro de la colección Aleatoria. ¿Qué es? Bueno, de todo un poco: filosofía, poesía, discusión literaria con chicos, etc. Es un libro que me tiene entusiasmadísimo. Siendo leproso de corazón jamás imaginé que editar a un canalla me iba a poner tan contento.

Y por último, se viene la novela que inaugurará la colección Molinos gigantes: “Heroína – La guerra gaucha”, un libro jugado, potente, lleno de valentía, del escritor y editor Nicolás Correa. Es una bomba. Dará muchísimo que hablar. Aprovecho para decir que fue y es un placer trabajar junto a Nicolás, está atento a cada detalle.

¿Qué es la Coop y cuál es la ventaja de ser integrante de ella?

La Coop es un espacio cooperativo de trabajo compuesto por una serie de editoriales independientes. La ventaja es que somos muchas personas que hacemos lo mismo y por lo tanto tenemos que sortear las mismas dificultades. Se trata de unir fuerzas para crecer cada cual a su ritmo. Personalmente he aprendido mucho observando cómo trabajan otros editores mucho más experimentados que yo.

Leandro Surce nació en Buenos Aires en 1984. Es Licenciado en Ciencia Política (FCS-UBA), estudiante de la carrera de Filosofía (FFyL-UBA) y editor. Mención en el certamen de cuentos “Vicente López, ciudad fantástica” por su cuento “Limbos” (2012). Primer premio certamen de microrrelatos “Revista Crac!-Literatura” (2013). Participó del ciclo y la antología “Imagen te leo” por invitación de la Municipalidad de Vicente López (2014). Algunos de sus microrrelatos han sido publicados en las  revistas Minificción (México, 2016; número 7), Plesiosaurio, primera revista de ficción breve peruana (2017) y Brevilla (Chile, 2017; “Antología de microrrelatos policiales”).

Obtuvo, dentro de la categoría estudiantes, el segundo premio del “I Certamen de Ensayo Filosófico” organizado por el Departamento de Filosofía (FFyL-UBA, 2017) gracias a su ensayo “Intemperies: Las vacaciones de Nietzsche o cómo se filosofa sin abrir el paraguas”.

“Pormenores” (Kintsugi Editora – Argentina, 2018) es su primer libro de cuentos publicado hasta el momento. Trabaja como docente de Filosofía, Sociología y Construcción de la Ciudadanía.

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