Poesía como derecho humano, sobre la presentación de Animales poco útiles (de Gastón Malgieri)y Algo (de Elena Berrutti)

Por Melisa Gnesutta

La última FEI nos despertó a un movimiento de lecturas y escrituras que nos siguen convocando, que reverberan en todos los que las habitamos de diferentes maneras. En las redes se prometían talleres, presentaciones de libros, convite delicioso de más de 130 editoriales independientes, charlas-debate, conversatorios…y todo eso, y más que eso, nutrieron no solo una agenda profusa, sino encuentros genuinos entre lectores, escritores y editores.
El viernes 14 de junio, en la Sala Alberto Pinto, se presentaron dos nuevos libros de poemas de la reconocida editorial local Cartografías: Algo, de Elena Berruti y Animales poco útiles, de Gastón Malgieri. En una sala repleta de lectores y amigos, resonó la palabra poética en todas sus variantes: como resistencia y militancia de los cartógrafos que nos regalaron en la FEI la presentación de cuatro libros de la colección Archipiélago en estos tiempos de hambrear, como música celebratoria en la viola de Gaby Cagnetta, como lectura amorosa y lúcida del poeta Claudio Asaad. Y por supuesto, las voces de Elena y Gastón que, generosos, nos ofrecieron una porción de sus poemarios.

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El editor de ambos libros, Pablo Dema, presentó a los autores y realizó algunas consideraciones sobre la colección (que alberga a poetas locales y regionales), y sobre la gestación y publicación de los volúmenes de estos libros. Los dos libros anteriores de Elena Berruti, Zócalo (2007) y Pan apenas blando (2011), también fueron publicados en Editorial Cartografías. En cambio, Gastón Malgieri, poeta y fotógrafo marplatense, desembarcó en la editorial con este poemario. Seguido a las palabras de Pablo, Gaby Cagnetta soltó las notas de su viola para que la presentación fuera deviniendo en un arte escénica.

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Claudio Assad, antes de presentar ambos libros, advertía que nos compartiría “una manera de acercarse a estos poemas”: esa “manera” fue desborde de una lectura fina, experimentada, sensible, de los poemas y de las poéticas. Claudio afirma, interroga, convoca a otros autores, dialoga, reflexiona. Claudio también hace pausas, toma agua, juega con la emoción del auditorio, colabora a la distensión, realiza acotaciones escénicas. Es el corifeo, pero uno que anuncia la premura de leer y escribir.
Las preguntas por el cuerpo, cuerpo como “proyecto de identidad”, comienzan a destejer la poética de Gastón y las voces que se construyen en Animales poco útiles, ese tono de voz, dice Claudio, que “hurguetea en los bordes del abismo hasta encontrar su propio sonido”. “Cuando hay ausencia, cuando esa falta es permanente, se activa la memoria, construye escenarios propios. Esa memoria se parece a los sueños en cuanto su forma de reconstruir lo pasado. El resultado es un relato entonces, lleno de huecos, de olvidos imprescindibles para poder reconstruir una biografía. La compuesta por Gastón en Animales poco útiles tiene dos movimientos.” Asaad propone una lectura sobre los poemas y sobre las lecturas, sobre su impacto en los lectores: tiritar, morder, esperar el vértigo torpe, sumergirse… y ya no distinguimos entre la voz presentador y la voz poeta. Con ese mismo tono, Claudio desmenuza la metáfora de esos animales poco útiles, la voz femenina desdoblada (la voz de la madre y la voz marica) y la pericia poética y vital de Malgieri que “no sólo pudo, puede con ese animal, sino que hizo de su propia historia personal de la ausencia una poética que viene a nombrar ese dolor fundamental en la vida de cualquier persona”.
En la presentación de Algo, Claudio va hilando una red de lecturas y continuidades que recupera los poemarios anteriores de Elena Berruti, así como las escrituras de otros poetas/amigos. Los “versos berrutianos”, al decir de Asaad, y el modo poético “tarareante” van trayendo la caligrafía (que “hace pie en el abismo del mundo”) y la voz de Elena, esa que “metamorfosea las palabras cuando las pronuncia”, a la representación de todos los lectores de Algo. Claudio nos acerca a esa voz poética que convoca, que crea una lengua propia, denuncia, se posiciona, milita, desvela/devela y abriga; nos sacude hacia atrás y hacia adelante. Afirma Claudio: “En apenas, concluye ‘yo apenas escondo trozos de pan no muy blando, para cuando tenga hambre’. Personalmente, creo que esta es la clave de Algo, la suerte es que Elena ha guardado mucho de ese pan, no muy blando, como la vida, para masticar con su lengua de poeta, mujer acá dispuesta a decir sin temor, lo que el hambre como escucha atenta demanda para que el lenguaje pueda hablar. No hay peor fracaso que callar cuando la herida ajena y la propia comparten dolor.”

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Sobrevienen los aplausos, abrazos, miradas, risas…la emoción del cuerpo. La poesía va cerrando la puntada en todos. Elena toma el micrófono y “berrutea” de lo lindo, como Elena sabe. La pregunta por la poesía reaparece, sin ingenuidad, sin anacronismo: “poesía como derecho humano”, dice Berruti (o mejor, poesíacomoderechohumano), poesía como antídoto a tantos males. Antes de las lecturas de sus poemas, Elena levanta banderas en “tres decires”: se va a caer, que sea ley y que sepamos en octubre. Incendiaria, después lee poda y en duelo, dame y algo. Gastón, esta vez del otro lado de la cámara, agradece a los que están y a los que no, porque los libros arrastran lo que el lenguaje va tomando como prenda y nos acerca ese “archivo de sentimientos” (al decir de Mattio) en la lectura de El amianto, Campo minado, El alivio e Irse | Posdata. Ahora se da vuelta el bordado y nos toca seguir el trazado de esos hilos.
Dos poemas de yapa:

algo

Algo

pequeño
en minúsculas
no todo, claro
ni mucho ni bastante

ni siquiera alguien
o alguna, alguno

algo como quien dice
pizca
o sacarle un pellizco a la nada
al nadie
o al nunca
así: algo

¿algo para tener?
como posesión o propiedad privadísima
No
¿para poder con algo?
como autoridad o vigilancia
No
¿saber algo?
como atributo o investidura
Tampoco
Más bien como querer algo, no sé,
desearlo sin placidez
pulsar hacia algo sin
romance alguno
sin que nadie medie encanto
¿algo en qué creer?
como religión o ciencia o proyecto
No.
Algo que te despabile como coscorrón en la cabeza
que te sacuda del letargo
que te anime sin fiesta
algo de beber sentir jugar
algo que cuidar para que crezca
algo que arriesgar o que
desvele sin tormento o
para conjugar en tiempos y modos aún desconocidos con ferocidad.

Elena Berruti
(Algo, Editorial Cartografías, 2019)
El cansancio

No se trata de reconocerme cansada
siquiera de poder decirlo a los gritos

como quien pide auxilio en medio de una tropa de aves sordas

tengo que poder aceptarme vencida
por el peso de mis infiernos cotidianos
darles autoridad para aplastarlo todo
incluso los fuegos artificiales de lo eufórico
esos espejitos de colores
que alguna vez me deslumbraron

tengo que poder impregnarme
de ese agotamiento primitivo
que cargan algunos insectos
y que infecta sus colonias de enigmas
sobre la densidad de los materiales
o las inclemencias del tiempo

tengo que poder volver a lo esencial de la pregunta
a ese lugar sin certezas que implica lo llano
a esa partícula ínfima del pulso
a ese gesto primal
que supone
volver a ponerse la piel.

Gastón Malgieri
(Animales poco útiles, Editorial Cartografía, 2019)

 

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